El calabacín es una de las hortalizas más agradecidas del huerto. Con semillas baratas, crece rápido, produce en abundancia y no perdona una estación sin darte frutos. Si alguna vez has tenido uno, sabes de lo que hablamos: llegas al huerto y encuentras un calabacín del tamaño de un bate de béisbol que ayer era pequeño. Eso, claro, es fruto de no recoger a tiempo, pero ilustra bien lo generosa que es esta planta.
Cuándo y cómo sembrar
El calabacín es una cucurbitácea que necesita calor. En semillero cubierto puedes empezar en marzo-abril; en siembra directa en exterior, espera a que el suelo supere los 15°C (normalmente mayo). Siembra en grupos de 2-3 semillas a 2 cm de profundidad y aclara dejando la más vigorosa. La germinación es rápida, entre 5 y 10 días a 20-25°C.
Necesita mucho espacio: deja al menos 80-100 cm entre plantas porque la planta se extiende mucho. En balcón o huerto urbano existen variedades de porte más compacto y variedades de trepadora que pueden ir en espaldera.
Suelo y sustrato
Al calabacín le encanta la materia orgánica. Prepara el hoyo de plantación con compost maduro abundante, y si el suelo es arcilloso añade arena gruesa para mejorar el drenaje. El pH ideal está entre 6 y 7. En maceta necesita un contenedor grande, de al menos 40-50 litros, con sustrato de calidad.
Riego
El calabacín tiene un sistema radicular superficial y hojas grandes que evaporan mucho, así que necesita riegos frecuentes y regulares, especialmente en verano. El riego por goteo es perfecto para esta planta. El estrés hídrico produce frutos amargos y deformes. Sin embargo, evita encharcar; las raíces se pudren con rapidez en suelos saturados.
Nutrición
Es una planta hambrienta. Aplica abono rico en nitrógeno en las primeras semanas para favorecer el desarrollo de la planta y, a partir de la floración, pasa a abonos con más fósforo y potasio para potenciar la producción de frutos. El purín de consuelda es ideal en esta fase.
Polinización y floración
El calabacín tiene flores masculinas y femeninas en la misma planta. Las femeninas se reconocen porque tienen un mini-calabacín en la base. Si no hay suficientes polinizadores, puedes polinizar a mano: toma el pistilo de una flor masculina y frota suavemente el estigma de la flor femenina. Hazlo por la mañana, cuando las flores están abiertas.
Recolecta y conservación
Cosecha cuando los frutos tienen 15-20 cm. Más grandes no es mejor: pierden sabor y textura, y la planta deja de producir nuevos frutos. Corta con cuchillo dejando 2-3 cm de peciolo. A temperatura ambiente aguantan 3-4 días; en nevera, hasta dos semanas.
Plagas y problemas comunes
- Oidio: manchas blancas en el haz de las hojas. Trata con azufre mojable o bicarbonato sódico diluido.
- Mosca blanca: en la cara inferior de las hojas. Controla con jabón potásico y trampas amarillas.
- Araña roja: en ambiente seco. Aumenta la humedad ambiental y aplica agua a presión en las hojas.
- Podrición del extremo del fruto: falta de calcio por riego irregular. Homogeneiza los riegos.
El calabacín en el balcón: variedades compactas
Para quienes tienen solo un balcón, existen variedades específicamente desarrolladas para maceta:
- One Ball: produce calabacines redondos del tamaño de una naranja, planta muy compacta.
- Patio Star: porte reducido, muy productiva en maceta de 30-40L.
- Eight Ball: otro calabacín redondo con porte controlado.
En balcón la clave está en regar con más frecuencia (la maceta se seca antes) y fertilizar cada dos semanas. También funciona bien el sistema de riego por botella invertida para mantener la humedad constante.
Trucos para aumentar la producción
Cortar los calabacines pequeños (12-15 cm) estimula la planta a producir más rápido. Las flores masculinas aparecen antes que las femeninas; si quieres acelerar la polinización, puedes ayudar manualmente. Eliminar las hojas viejas y las que muestran oidio mejora la ventilación y reduce la infección.

