Semilleros: cómo germinar tus propias plantas

Preparar un semillero es el punto de partida de casi cualquier cultivo. Ya sea en el huerto, en el balcón o simplemente para tener plántulas sanas que trasplantar después, entender cómo germinar semillas correctamente te ahorra tiempo, dinero y frustraciones. La buena noticia es que no necesitas equipamiento caro ni conocimientos especiales: con los materiales básicos adecuados y las condiciones correctas, la mayoría de las semillas germinan solas.

¿Qué necesitas para hacer un semillero?

  • Bandeja de semillero o alveolos: los alveolos pequeños (3-4 cm) son perfectos para la germinación inicial; los más grandes permiten que la plántula crezca más antes del trasplante.
  • Sustrato de germinación: diferente al sustrato universal. El sustrato de germinación es más fino, sin trozos gruesos, y retiene la humedad uniforme sin apelmazarse. No uses tierra del jardín: está llena de esporas de hongos y semillas de malas hierbas.
  • Agua a temperatura ambiente: el agua fría del grifo puede ralentizar la germinación. Si puedes, usa agua a 18-20°C.
  • Una cubierta transparente: una tapa de plástico, film transparente o simplemente una bolsa de plástico grande para crear un microclima húmedo.

El proceso paso a paso

  1. Llena los alveolos con sustrato de germinación levemente humedecido. No lo apelmazes.
  2. Haz un pequeño hoyo con un lápiz o el dedo a la profundidad recomendada para cada semilla (como norma general, 2-3 veces el diámetro de la semilla).
  3. Deposita 1-2 semillas por alveolo. Si siembras 2 y germinan las dos, recorta la más débil con tijeras, no la arranques.
  4. Cubre con sustrato y humedece con pulverizador (no con regadera, que desplaza las semillas).
  5. Tapa y coloca en lugar cálido: muchas semillas germinan en oscuridad, así que en esta fase la luz es secundaria. Lo que manda es la temperatura. La mayoría necesitan entre 18 y 24°C para germinar.
  6. Revisa la humedad cada día: el sustrato debe estar húmedo pero no chorreando. Pulveriza si ves que se seca.

Qué hacer cuando germinan

En el momento en que las plántulas asomen la cabeza, retira la cubierta y colócalas en un lugar con mucha luz. Las plántulas necesitan luz intensa desde el primer día: si no la tienen, se estiran en busca de ella (el famoso «etiolado») y crecen débiles y delgadas. Una ventana sur o, mejor aún, un propagador con luz artificial de espectro completo son ideales.

Si las plántulas crecen demasiado juntas, puedes repicárlas a contenedores individuales cuando tengan el primer par de hojas verdaderas (las que vienen después de los cotiledones).

Errores frecuentes

  • Semillas sembradas demasiado profundo: agota la reserva de energía antes de llegar a la superficie. Respeta las profundidades recomendadas.
  • Sustrato demasiado húmedo: favorece los hongos (damping-off o «mal del vivero»), que pudren el cuello de la plántula a ras del suelo. Si ves que las plántulas caen como si fueran cortadas, es damping-off.
  • Poca luz tras la germinación: plántulas largas y finas que se doblan. Soluciona con más luz cuanto antes.
  • Trasplantar demasiado pronto al exterior: las plántulas de semillero necesitan pasar por un período de adaptación al exterior (endurecimiento) antes del trasplante definitivo. Saca las bandejas al exterior durante una hora el primer día, dos horas el segundo, y así progresivamente durante 7-10 días.

Semillas que funcionan mejor en semillero

Tomates, pimientos, berenjenas, pepinos, calabacines, lechugas, acelgas, apio y la mayoría de flores anuales son candidatas perfectas para semillero. Las leguminosas (guisantes, judías) y las raíces (zanahoria, remolacha) prefieren la siembra directa porque no toleran bien el trasplante.